Resumen. Las pruebas genéticas embrionarias comprenden dos tipos de examen muy distintos. El Diagnóstico Genético Preimplantacional (PGD/PGT-M y PGT-SR) se utiliza en personas que padecen un trastorno genético conocido con el fin de evitar la transmisión de esta anomalía a su descendencia, mientras que el Cribado Genético Preimplantacional (PGS/PGT-A) se ofrece a personas “sanas” para aumentar las tasas de éxito de la Fecundación In Vitro (FIV). Este artículo parte de la distinción entre “diagnóstico” y “cribado” para analizar el discurso que las clínicas de fertilidad españolas reproducen en sus canales de comunicación en línea con respecto al uso de estas pruebas. La confusión detectada entre el PGD y el PGS se interpreta como el síntoma de una transformación en el ámbito de las Técnicas de Reproducción Asistida
(TRA), cuyos objetivos ya no se limitan a la formación de bebés, sino que apuntan más bien al nacimiento de bebés “sanos”.